¿Sabías que los smartphones tienen algunos componentes que son extraídos de minas en África? ¿Sí? ¿Sabías también, que quienes trabajan allí son víctimas de un conflicto armado provocado en parte por esos materiales? En Fábrica de Ingenio entrevistamos a Miquel Ballester, componente de la empresa Fairphone, una iniciativa que ha creado un teléfono móvil que funciona como una herramienta para encontrar los problemas éticos dentro de la cadena de producción y tratar de luchar para solucionarlos.

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 -¿Qué es Fairphone?

Fairphone empezó como una iniciativa hace tres años dentro de una fundación llamada Waag Society, una organización que desarrolla tecnología creativa para el desarrollo social. Nuestro proyecto trata de concienciar a la gente de los problemas que hay en el este del Congo, en lo que se refiere a la extracción de materiales que son usados en la industria tecnológica, y en general,  en toda la cadena de producción de telefonía móvil. Decidimos crear un teléfono móvil en cierto modo, más justo.

El año pasado fuimos aceptados en programa de aceleración de empresas llamado Bethnal Green Ventures, en Londres. A partir de ahí, creamos Fairphone como propuesta de negocio. Una empresa que tratará de obtener un móvil 100% justo de manera progresiva gracias a la inversión de los consumidores. Nuestra primera edición de dispositivos sale entre los meses de septiembre y octubre. Ahora mismo trabajamos  con dos materiales extraídos de minas del Congo que no están relacionadas con el conflicto armado. Además de muchas otras cosas que se pueden ver en la web.

-¿Crees que alcanzarán el éxito? ¿Qué significa para ustedes esa palabra?

Puede tenerlo, y lo tiene relativamente ya, porque ofrecemos algo diferente de verdad. Nuestros teléfonos están basados en la historia que hay detrás de cada uno de ellos. Damos a conocer el esfuerzo que hay en cada unidad móvil, no vender  por vender. No queremos crecer y perder el control de nuestra cadena. Para nosotros el éxito es llegar a una escala de ventas suficiente para ser tomados en serio y poder seguir avanzando teniendo nuevos objetivos, como por ejemplo, poner oro de comercio justo en los teléfonos, ya que hay partes de los teléfonos que llevan una cantidad mínima de este material. Pretendemos alcanzar alrededor de cien mil móviles al año. Ese sería nuestro objetivo, reconfirmar que hay gente que está interesada no sólo en tecnología, sino en la realidad que se esconde tras ella.

-¿Qué diferencias hay entre Fairphone y otro teléfono móvil?

designboom-fairphone02Todas y ninguna, te explico: no nos diferenciamos en nada, hemos cogido un teléfono que existe y hemos desarrollado un hardware que sea capaz de competir con los teléfonos que hay en el mercado ahora mismo. Al mismo tiempo, nos diferenciamos en que somos una empresa pequeña, usamos dos materiales provenientes del Congo extraídos de manera justa y sin conflictos. Además, tenemos un modelo de negocio totalmente distinto: vender este teléfono móvil no es lo que realmente interesa, es una herramienta que de salir todo bien, nos permitiría seguir luchando para cambiar lo que nos gustaría erradicar de la cadena de producción móvil.

- ¿Podríamos decir que Fairphone usa una tecnología más limpia, no?

Me da miedo hablar de estas cosas, hay gente que dice “Fairphone, el móvil más sostenible del mundo” y no, no es verdad, somos más justos y más concienciados con lo que supone llevar un móvil al mercado. Por ejemplo por cada unidad vendida, tres euros irán destinados a una organización que se encarga de transportar móviles desde Ghana a Holanda para su correcto reciclaje. No existe ahora mismo en el mercado nadie con nuestro modelo de negocio, o nuestros valores.

-¿Buscan ser competencia en el mercado de otras empresas de telefonía móvil?

Como te he dicho, para nosotros ir al mercado es una herramienta. Buscamos poder usar ese grupo de consumidores que están dispuestos a colaborar con algo como Fairphone para demostrar que un teléfono así es posible.

-¿Puedes hablarnos un poco del teléfono?

El teléfono sale 325 euros y lo podrías usar en cualquier sitio de Europa. Fuera del continente tenemos una amplio porcentaje de funcionalidad, aunque dependerá de las frecuencias de cada país. Trabajamos con Android. Elegimos este software porque queríamos ofrecer algo que se adaptara a las demandas del consumidor. Las prestaciones del dispositivo están al mismo nivel que las de otros móviles en el mercado. De momento se vende a través de la web. Decidimos basarnos en un modelo de negocio de crowdfunding, a pesar de tener varios inversores interesados en nuestro proyecto, para mantener nuestra independencia. A partir de septiembre hay varias tiendas que están interesadas en vender nuestro producto.

Campaña publicitaria de Fairphone / Fuente: Fairphone

Campaña publicitaria de Fairphone / Fuente: Fairphone

-¿Por qué esta ética de producción de suministros no la siguen otras empresas?

Entiendo tu pregunta, pero acabaríamos hablando del sistema económico si te contesto a eso ya que vivimos en una sociedad que busca siempre el aumento de beneficios a toda costa, a pesar de pisar los derechos humanos, como está pasando en el este del Congo. El éxito de muchas empresas reside en vender cada año más. Algunas empresas tienen un programa medioambiental genial, pero también podrían invertir ese dinero en ayudar a cambiar la realidad que empaña la cadena de producción.

-¿Cuál es vuestra proyección de futuro?

Tenemos cinco áreas de acción, con objetivos en cada una de ellas. Sabemos que con esta primera edición de móviles no podemos cumplirlos todos, pero ya estamos trabajando para, en el futuro, a través de otro teléfono, poder alcanzar nuestros propósitos iniciales. Ya estamos trabajando para próximamente podamos crear nuestro propio hardware preparado para sistemas operativos abiertos. Un día que espero que no sea muy lejano, esperamos tener nuestro Fairphone con Firefox OS, que es mucho más abierto que Android, por ejemplo.

Raquel Gonher